Cómo redactar un contrato de alquiler entre particulares



En el momento de arrendar una residencia, es muy recomendable que las partes redacten un contrato que recoja las condiciones del alquiler, en tanto que poner las condiciones por escrito puede ahorrar inconvenientes entre arrendador y el inquilino. En el artículo te explicamos de qué manera escribir un contrato de alquiler entre particulares.

1. De qué forma escribir un contrato de alquiler entre particulares

No siempre y en toda circunstancia es preciso asistir a un profesional para hacer este contrato en tanto que es suficiente con proseguir una serie de pautas.
A fin de que un contrato de alquiler esté bien redactado y tenga valía, es suficiente con que contenga una serie de puntos. Son los siguientes:
Sitio y data
El contrato empieza con el sitio donde se firma y la data. Por ejemplo: “En la villa de Madrid, a seis de marzo de 2017”. 
Unas partes del contrato
Tanto el arrendador como el inquilino deben quedar identificados. Se deben incluir los próximos datos personales de ambos:
Nombre y apellidos
Dirección
documento nacional de identidad
Esta parte acostumbra a comenzar con la expresión Reunidos, y ahora se identifica a las dos partes.
Objeto del contrato
Este apartado acostumbra a empezar con la expresión Manifiestan, y se prosigue detallando cuál es el objeto del contrato. En este apartado se hace una descripción de la residencia que se arrienda.
Cláusulas
En esta parte se especifican las estipulaciones que van a regir el pacto. O sea, acá se reflejan las condiciones del contrato de alquiler. En el próximo apartado te contamos las cláusulas que todo contrato de alquiler debe incluir.

2. Cláusulas que no deben faltar en un contrato de alquiler

Todo contrato de alquiler debe contener una serie de estipulaciones o bien cláusulas. Se trata de una serie de términos pactados entre arrendador y inquilino y que regirán el pacto entre los dos. Son los siguientes:
Duración del contrato
La Ley marca unos límites en lo que se refiere a la duración del contrato de alquiler. Siempre que se respeten dichos límites, las partes pueden convenir la duración que deseen para el alquiler. Hay señalar exactamente en qué instante empieza a estar en vigor el contrato.
Renta
Es lo que debe abonar el inquilino al arrendador. Asimismo es la que de manera libre acuerden las partes.
Revisión del costo
La Ley establece que el coste se actualice con el IPC anual. Sin embargo, si las partes lo desean, pueden pactar otra cosa.
Fianza
La fianza es una cantidad de dinero que el inquilino pone a la predisposición del arrendador para contestar a posibles incidentes que broten a lo largo del alquiler. Cuando acaba el contrato, el arrendador debe devolverle este importe. La fianza es igual a una mensualidad.
Empleo de la residencia
Acá se detalla el fin del contrato de alquiler. Puede tratarse del alquiler de una residencia para vivir en ella, mas asimismo se puede arrendar un local para negocio.
Conservación
El inquilino debe irse de la residencia llegado el instante dejándola igual que la halló. Se puede acordar que, caso de que se hagan mejoras, el inquilino reciba un pago por esta razón. Mas es preciso que esto se acuerde de manera expresa entre las dos partes.
Gastos/ Impuestos
El arrendador debe abonar la comunidad, el alcantarillado, la basura y el IBI. Al inquilino le tocan otros pagos, como la luz y el agua.
Posibles reparaciones
El empleo y mantenimiento de la residencia acarrea una serie de gastos. Corresponde al inquilino hacerse cargo de estos. El resto gastos son responsabilidad del arrendador.
Retarda del pago
Es posible, aparte de muy recomendable, convenir el procedimiento a proseguir en el caso de que el inquilino deje de abonar el alquiler.

3. Consejos a continuar ya antes de firmar el contrato

No solo es esencial el de qué manera escribir un contrato de alquiler de una residencia. Asimismo hay una serie de cautelas que tanto el inquilino como al arrendador deben adoptar ya antes de firmar este. Se trata primordialmente de las siguientes:
El contrato de alquiler debe recogerse por escrito. Esto es lo primero y más esencial a tener en consideración. En España asimismo vale el contrato verbal, mas probar las condiciones de este cuando se hace de esta manera es casi imposible. Cuando llegan los inconvenientes, no hay forma de acreditar qué se acordó a este respecto. No cuesta nada reflejar por escrito lo acordado y en cambio las consecuencias son positivísimas.
La firma asimismo es esencial. Tanto el arrendador como el inquilino deben firmar todas y cada una de las hojas del contrato y el avalista asimismo en su caso. Y no solo una copia, sino más bien 2, una para el arrendador y otra para el inquilino.
Ya antes de firmar, el inquilino debe ocuparse de revisar el estado de la residencia. Si firma que esta se halla en perfectas condiciones (práctica muy frecuente), está aseverando que está conforme con este punto. Para esto, debe revisar anteriormente que verdaderamente la residencia se halla en ese estado.
Asimismo es recomendable hacer un inventario anterior del moblaje, como de otros componentes que se puedan hallar en la residencia en el instante de entrar a vivir en ella. Una gran idea es que a este inventario le acompañen fotografías. De esta forma, el inquilino puede probar, al salir de la residencia, que verdaderamente la deja como se la halló. De este modo va a poder eludir que el arrendador se niegue inmerecidamente a devolverle la fianza, aduciendo causas que no sean ciertas.